DestacadasPolítica

El Gobierno descarta un financiamiento extranjero para la base militar en Tierra del Fuego y Milei pondrá a Presti a explicar cómo conseguirán los fondos

En lo alto del Gobierno aseguran que está totalmente descartado apelar al financiamiento extranjero —y en particular de Estados Unidos— para la construcción de la ambiciosa base naval integrada de Tierra del Fuego, a la que el presidente Javier Milei le asignó esta semana una primera partida presupuestaria. Según pudo confirmar Infobae, en los últimos días se aceleraron las conversaciones con la administración Trump sobre esta base —que había sido anunciada originalmente por Alberto Fernández en 2022— y que Milei se comprometió a construir el jueves por la noche en la cadena nacional donde también adelantó sanciones contra las compañías o Estados que realicen actividad ilegal en la zona. «Cualquier base naval del mundo necesita y usa colaboración», deslizaron desde el Gobierno, aunque aclararon que esa ayuda no implicará erogaciones económicas de terceros países.

Con este anuncio, Milei logró recuperar el control de la agenda pública y el apoyo de buena parte del arco político, aunque ahora enfrenta el desafío de explicar cómo se ejecutarán las medidas, en especial la de la base naval. Por eso, el mandatario le encargó al ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti —un funcionario que suele mantener un perfil muy bajo—, que esta semana brinde precisiones sobre el financiamiento. En el oficialismo miran como modelo la base de Punta Arenas, en Chile, y se ilusionan con construir algo todavía mejor. El costo estimado ronda los USD 300 millones —aunque hay funcionarios que mencionan cifras de hasta USD 400 o 500 millones—, una suma que excede ampliamente el margen presupuestario de una gestión que milita el déficit cero incluso contra sus propios intereses electorales. «Va a ser sin dudas con fondos propios», aseguraron en Balcarce 50.

En concreto, el DNU 867/26, publicado el viernes en el Boletín Oficial, ya contempla una primera erogación vinculada al proyecto: dentro del refuerzo de partidas para Defensa aparecen $114.732 millones en adelantos a proveedores y contratistas de largo plazo, destinados mayoritariamente a las obras de la base. La cifra, aunque representa una primera señal concreta de financiamiento con recursos propios, está todavía muy lejos del costo total estimado de la obra. Las suspicacias sobre el origen de los fondos no tardaron en aparecer: distintos dirigentes del kirchnerismo y la izquierda ya advirtieron que temen que el futuro emplazamiento termine siendo, en los hechos, de uso norteamericano, sobre todo después de que Milei anunciara por primera vez esta iniciativa en 2024 desde Ushuaia, junto a la generala estadounidense Laura Richardson y frente a marines de ese país.

En paralelo, también generó ruido el aumento presupuestario que Milei le otorgó a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en el marco del mismo anuncio sobre Malvinas. A diferencia de Presti, que deberá dar explicaciones públicas sobre el financiamiento de la base, el titular del organismo de inteligencia, Cristian Augadra —bajo la órbita del asesor presidencial Santiago Caputo—, no dará detalles: se trata de fondos reservados que, en todo caso, solo deberán rendirse ante la Comisión Bicameral del Congreso que preside el karinista Sebastián Pareja. «La base y el consejo de seguridad forman parte del refuerzo de la protección del país», justificaron off the record desde la Casa Rosada, mientras remarcaron que esta vez esperan lograr aumentar los fondos de la SIDE, después de que el año pasado el Congreso diera de baja por primera vez en la historia un DNU presidencial que buscaba ese mismo objetivo. «Malvinas es una vaca sagrada. Va a ser muy difícil que le pongan peros sin quedar manchados», sostuvo un colaborador del Gobierno.