Un adolescente de Quilmes planeaba un ataque contra sus compañeros de colegio: lo detectó el FBI a través de sus conversaciones con ChatGPT
Una alerta internacional permitió frustrar un plan de ataque escolar en la Argentina. El 19 de agosto, el Agregado Jurídico del FBI en la Embajada de Estados Unidos envió a las autoridades argentinas un reporte sobre una cuenta de correo electrónico que había mantenido conversaciones con ChatGPT en las que su titular describía la intención de realizar un tiroteo en su colegio y asesinar a sus compañeros. Según consta en la causa, el ataque estaba proyectado originalmente para 2027, aunque el joven también evaluaba la posibilidad de adelantarlo, y había manifestado interés en conseguir vestimenta y elementos de corte táctico.
A partir de esa alerta, la Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal Argentina, dependiente de la Superintendencia de Investigaciones Federales, inició tareas de inteligencia digital y de campo —incluidas técnicas OSINT de relevamiento de información pública— hasta lograr identificar al usuario detrás de las conversaciones: un adolescente de 15 años que residía en el partido bonaerense de Quilmes. Por tratarse de un menor de edad, su identidad y domicilio permanecen bajo estricta reserva judicial.
Con los elementos reunidos, el Juzgado de Garantías del Joven N°1 del Departamento Judicial Quilmes, a cargo de la jueza Miriam Susana Alcolcel, autorizó el allanamiento de la vivienda del joven, donde los efectivos secuestraron teléfonos celulares y prendas de estética táctica. La causa quedó caratulada como «intimidación pública» y está a cargo de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N°1, que conduce el fiscal Walter Bruno.
El auxiliar de esa fiscalía, Alejandro De Mena, explicó en declaraciones radiales cómo opera este tipo de alertas: «Automáticamente, cuando se comunica el FBI con la sección de antiterrorismo de la Policía Federal, al hacer eso se hace de oficio (…) Se logra identificar porque necesitamos tener identificado al menor, dónde vive». El caso se suma a otro antecedente reciente en el que la PFA había intervenido tras una alerta similar del FBI, vinculada a dos adolescentes de La Quiaca y Miramar que intercambiaban mensajes de odio, antisemitismo y referencias a una posible masacre escolar, y en cuyos allanamientos se habían secuestrado municiones, un cuchillo de caza y material con simbología nazi.


