Milei equiparó socialismo y fascismo ante Sánchez en la Cumbre Iberoamericana
Javier Milei y Pedro Sánchez se saludaron en Madrid con un apretón de manos frío y rápido, mirándose serios, en el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana. Milei se había mostrado efusivo y cercano con el rey Felipe VI. El presidente argentino se había ausentado de la ceremonia inaugural en el Teatro Real y de la cena en el Palacio Real, y se reunió esa noche con el líder de Vox, Santiago Abascal. Es su segunda visita a Madrid en dos semanas: el 21 de octubre había llamado «impresentable dictador» a Sánchez. Este jueves tenía además previsto un encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a las 13.30. No viajaron Lula da Silva ni Claudia Sheinbaum, y sí lo hizo el presidente chileno José Antonio Kast.
En su discurso, Milei sostuvo que «el socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía», y afirmó que ambas doctrinas concentran en una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política; según planteó, comparten el odio por el libre mercado, nacionalizan empresas, controlan los medios y esparcen propaganda. Dijo que hay regímenes que invocan los derechos humanos mientras encarcelan disidentes y silencian a la prensa, y elogió a los gobiernos de Chile, Colombia y Perú, a los que atribuyó una «rebelión democrática» contra el paternalismo y el abuso de poder. Aseguró que «el espíritu liberal sigue vivo» y que la Argentina demuestra que ese avance es posible.
Sánchez, que habló serio en días complejos para su Gobierno tras la tragedia ferroviaria de Urda, pidió «pensar en grande» en lugar de «refugiarse en las diferencias» y defendió «diálogo frente a imposición, cooperación frente a división y paz frente a violencia». En un mensaje con destinatario implícito, afirmó que «el insulto no es mi forma de entender la política».



