Los demócratas arrasaron en el Congreso y Trump admitió que la guerra con Irán pesó en la derrota

Los demócratas ganaron el Senado y la Cámara de Representantes en las elecciones de medio término de Estados Unidos, en su mayor avance legislativo desde 1993. Según los conteos provisorios, tienen al menos 54 bancas en el Senado, contra 44 de los republicanos y con dos pendientes, y entre 228 y 232 en la Cámara baja, con unos 139 republicanos y escaños aún sin definir. El nuevo Congreso asumirá el 3 de enero. Donald Trump, que se mostró «un poco sorprendido», dijo a The New York Times que está «absolutamente dispuesto» a aceptar el resultado y que hay «muchas, muchísimas cuestiones» en las que podría trabajar con los demócratas, aunque también amenazó con usar el veto y aseguró que un nuevo intento de juicio político «destruiría» a la oposición. Más tarde reconoció que es «en gran medida verdad» que la guerra con Irán pesó en la derrota, después de que el vicepresidente JD Vance pidiera a los republicanos ser «honestos» al respecto.

La victoria se extendió a bastiones republicanos: en Texas, James Talarico derrotó a Ken Paxton en el Senado y Gina Hinojosa venció al gobernador Greg Abbott, mientras que en Michigan ganó Abdul El-Sayed, primer senador musulmán del país. Un asesor de Trump reconoció que el resultado fue «demasiado contundente para ser manipulado», lo que hace poco probable un intento de impugnación masiva. Con el control de ambas cámaras, los demócratas podrán bloquear leyes, investigar a la administración y frenar nombramientos durante los dos últimos años del mandato, con la guerra con Irán, la política migratoria y las denuncias de corrupción entre los temas que podrían revisar.