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Milei atraviesa un nuevo ciclo de irritación política mientras la economía empieza a poner a prueba a la Casa Rosada

El malhumor presidencial volvió a quedar expuesto esta semana en sus repetidos cruces con la prensa, a los que se sumaron nuevas descalificaciones hacia periodistas y medios de comunicación, en una escalada que ya lleva varios episodios desde el cierre de la sala de prensa de la Casa Rosada en abril y el retiro de acreditaciones a decenas de trabajadores de prensa. En paralelo, el propio esquema económico empieza a mostrar señales de mayor tensión: el dólar mayorista viene de superar el techo psicológico de los $1.500 y de encadenar varias ruedas de suba consecutiva, mientras la discusión pública por la morosidad y el sobreendeudamiento de las familias —que el propio Milei calificó de “argumentaciones para dividir a la sociedad”— gana cada vez más terreno en la agenda opositora y sindical.

El combo de irritación política y mayor volatilidad económica llega en un momento clave: apenas unos días después de los triunfos legislativos logrados en Diputados con la reforma del BCRA y la Ley de Inocencia Fiscal II, el Gobierno necesita sostener ese envión en el Senado y, al mismo tiempo, mostrar señales concretas de que la economía puede convivir con un dólar más firme sin que eso derive en un nuevo salto inflacionario, en un año que además empieza a estar cada vez más condicionado por el calendario electoral de 2027.