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El Gobierno enfrenta un conflicto involuntario con Patricia Bullrich: reclamos y esfuerzos para que no escale la tensión

Todo comenzó cuando Bullrich protestó por haberse enterado por los medios de que el Presupuesto enviado al Congreso incluía recortes en discapacidad, un tema que ella misma venía negociando con la oposición. El texto se presentó pasadas las 23, sobre el límite del plazo legal, y la decisión sorprendió incluso a otros legisladores libertarios, entre ellos el presidente de Diputados, Martín Menem. Aunque nunca se aclaró qué ocurrió exactamente, varios responsabilizaron al ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, autor de la norma, y a la Secretaría de Legal y Técnica que encabeza María Ibarzábal. El capítulo VI del proyecto —artículos 36 a 41— introduce modificaciones permanentes al sistema de discapacidad, como la derogación parcial de la Ley de Emergencia del sector y la eliminación de los aranceles únicos del Nomenclador de Prestaciones Básicas, lo que en la práctica obligaría a las familias a negociar individualmente con obras sociales y prepagas el valor de terapias y tratamientos.

Como gesto de protesta, Bullrich se filmó trabajando mientras escuchaba «No me importa», de Lali Espósito, la misma artista que meses atrás había sido blanco de las críticas de Milei. Desde la cúpula libertaria salieron rápido a minimizar la interna, y trascendió un mensaje atribuido al propio Presidente en el que sostiene que «es una tontería mayúscula politizar el arte» y admite que, tras la polémica con la cantante, escuchó algunos de sus temas y le gustaron. «Sabemos que Patricia tiene una personalidad muy fuerte, ¿qué podemos hacer al respecto? Ahora, de ahí a que haga la gran Victoria Villarruel y traicione de esa manera, me parece que hay una distancia muy grande», sostuvo una persona cercana al mandatario, mientras en el entorno presidencial descartan que la senadora vaya a romper con el partido para competir por su cuenta en 2027: «¿Y dividir el voto restándole a Milei para que terminen ganando los kirchneristas? No veo que vaya a prestarse a eso».

Sin embargo, quienes conocen a Bullrich reconocen un hartazgo real por la falta de diálogo interno y por ciertos modos del Presidente para resolver conflictos, como cuando la frenó en seco durante una reunión de Gabinete en la que ella había cuestionado la reacción del Ejecutivo frente al caso Adorni. «Es simple, Patricia lo dijo de esa manera porque ya está hinchada las pelotas. Somos varios los que estamos igual que ella», remarcó una figura de su confianza en el Congreso. Pese a las dudas iniciales, la senadora finalmente confirmó que asistirá mañana a la mesa política, donde podrá volver a cruzarse con Karina Milei, aunque no con Caputo, quien sí viaja con el Presidente a Nueva York. El jueves, además, el oficialismo buscará llevar al Senado la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, cuya sanción definitiva quedó pendiente por diferencias en el mecanismo de designación y remoción de autoridades del organismo.