Milei inauguró una iglesia evangélica en Neuquén y habló en clave electoral
Javier Milei viajó el sábado a Neuquén y participó de la inauguración del nuevo auditorio de la Iglesia Bautista Jesús es Rey, con capacidad para 4.000 personas y presentado como el más grande de la Patagonia. Lo recibió el gobernador Rolando Figueroa. La iglesia la conduce el pastor Hugo Márquez, padre de la senadora libertaria Nadia Márquez, que fue pastora allí y aspira a competir en la provincia en 2027. La familia informó que la obra se financió con diezmos y ofrendas, y que la congregación tiene además una escuela con 1.700 alumnos y una clínica con 30 especialidades, algo que Milei destacó como ejemplo de una comunidad que crea instituciones sin esperar al Estado. La visita coincidió con el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, que la Ley 27.741 reconoce y que el Gobierno oficializó en abril de 2024.
En su discurso, el Presidente defendió «la moral como política de Estado» y dijo que sus medidas parten de lo justo y no de lo políticamente conveniente, incluido el equilibrio fiscal: según planteó, no es justo que el Estado gaste más de lo que recauda y le pase la cuenta a las próximas generaciones con deuda o a los más vulnerables con inflación. Mirando al año próximo, dijo que quien busque un segundo mandato propone no combatir «el populismo con más populismo», sino equilibrio fiscal, respeto por la propiedad y valores judeocristianos, y que los argentinos deberán elegir entre profundizar el rumbo o volver al estancamiento. También expresó alegría por la próxima visita del papa León XIV.
El acto tuvo lectura política: mientras La Libertad Avanza mantiene una relación tensa con la jerarquía católica, Milei se muestra cada vez más cerca de los evangélicos, la comunidad religiosa que más crece en el país. En el trasfondo está la disputa entre Patricia Bullrich y el sector de Karina Milei por la conducción del bloque en el Senado: Karina pidió designar a Nadia Márquez al frente de la Comisión de Acuerdos, y Bullrich lo consideró una imposición de la Casa Rosada.



