Interna en el Gobierno por el Fondo de Asistencia Laboral: Caputo y Sturzenegger, con posiciones distintas
El Fondo de Asistencia Laboral (FAL), la reforma que reemplaza el pago tradicional de indemnizaciones por despido por un sistema de aportes mensuales capitalizados, volvió a quedar en el centro de la escena política. La herramienta, creada por la Ley de Modernización Laboral 27.802 e impulsada en conjunto por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el de Desregulación, Federico Sturzenegger, busca que las empresas dejen de pagar indemnizaciones de una sola vez al momento del despido y en cambio realicen aportes periódicos —1% del salario en grandes empresas y 2,5% en pymes— a cuentas administradas a través del mercado de capitales.
El objetivo declarado del Gobierno es reducir la incertidumbre de las empresas al contratar personal y, de paso, generar un nuevo instrumento de inversión de largo plazo. El esquema funciona mediante fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros supervisados por la Comisión Nacional de Valores, con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) a cargo de recaudar y derivar las contribuciones. Los trabajadores necesitan al menos doce meses de antigüedad para poder acceder al fondo, y el empleador debe contar con seis meses consecutivos de aportes.
Sin embargo, el FAL avanza en medio de una interna entre ambos ministros: mientras Sturzenegger lo defiende como una pieza central de su agenda desreguladora y remarca que se financia con una reasignación de recursos surgida de la baja de impuestos al trabajo, en el equipo económico que conduce Caputo priorizan el equilibrio fiscal y evalúan el impacto que la medida podría tener sobre la recaudación de la Anses en el corto plazo. Especialistas coinciden en que se trata de una “revolución” en términos de tamaño para el mercado de capitales local, dado que involucra a más de 500 mil empleadores privados en todo el país.


