Un telescopio hawaiano captó por primera vez remolinos de plasma nunca antes vistos en la superficie del Sol
Un equipo internacional de astrofísicos logró fotografiar por primera vez remolinos girando en la superficie visible del Sol con un nivel de detalle sin precedentes, gracias al telescopio solar Inouye, ubicado en Hawái. El hallazgo, publicado en la revista científica Nature, podría ayudar a explicar el origen de las tormentas solares que afectan a la Tierra.
Lo curioso es que el descubrimiento surgió casi por accidente: las imágenes se tomaron originalmente para calibrar los instrumentos del telescopio, y solo al analizarlas después los científicos advirtieron un paisaje solar que nadie había logrado observar hasta ahora. Los datos alcanzados marcan un récord: una resolución espacial de 19 kilómetros —la más alta lograda hasta el momento sobre la superficie del Sol—, con remolinos de entre 20 y 200 kilómetros de diámetro que giran a velocidades de hasta 3 kilómetros por segundo. La clave técnica estuvo en una cámara alemana de alta velocidad, capaz de capturar 740 imágenes por segundo.
Más allá de lo espectacular de las imágenes, los científicos sospechan que estos remolinos serían el mecanismo que trenza las líneas del campo magnético solar, acumulando energía que luego se libera en forma de llamaradas y eyecciones de masa coronal, es decir, el fenómeno conocido como clima espacial, capaz de afectar satélites y redes eléctricas en la Tierra. Entender mejor este proceso podría mejorar sensiblemente la capacidad de anticipar tormentas solares con mayor antelación, algo cada vez más relevante a medida que la humanidad depende más de la tecnología satelital.


