El poder de las petroleras atenta contra el negocio de las Estaciones de Servicio (Por Alejandro Di Palma Estacioneros Autoconvocados)

La provisión de combustibles líquidos en Argentina está absolutamente concentrada a través de un puñado de empresas Petroleras que sostienen la oferta de combustibles usando la red de Estaciones de Servicio (red comercial – propia o NO) que es la encargada de monetizar la producción y/o comercialización de parte de estas empresas.

Este puñado de empresa se divide en dos grupos, las que producen el combustible para su venta directa y las que importan ese combustible o lo compran a las empresas productoras.

El costo de la monetización del producto, importado o nacional, es sostenido estrictamente por la Red Comercial (Propia de la Petrolera o NO) que es un Sector (Estaciones de Servicio) que se mantiene como invisible, aunque explica la oferta de un producto vital para la existencia de la sociedad.

LA PREBENDA

Conforme evolucionan algunos parámetros como son: “el precio internacional del petróleo” y “la Política monetaria” que define el valor del tipo de cambio, varían los cálculos de rentabilidad pretendida de este conjunto de empresas, cuando se presentan algunas condiciones como ser, precio internacional bajo o tipo de cambio alto (moneda nacional devaluada), estas Empresas Petroleras presionan a los distintos gobiernos para que les sean ofrecidos subsidios, caso contrario resulta verificarse un faltante de combustibles fundado en “supuestos quebrantos”, quebrantos que se explican a solo criterio de las Petroleras o rentas insuficientes a decir de observadores algo más objetivos.

Vemos concretamente que se trata de una matriz de operación que se funda en la prebenda, el tiempo transcurre entre segmentos temporales donde, las Empresas que importan el combustible se llevan la mayor tajada ya que se les permite importar a precios internacionales (convenientes en ese momento) y otros, donde los productores locales gozan del amparo de un subsidio o bien el precio ridículo que permite la esporádica sobrevaluación de nuestra moneda.

En esa terrible lucha por el subsidio que se describe, hay que agregar un componente central, que es el lobby de la Provincias Petroleras, ya que claramente el Petróleo es un BOTIN de las provincias donde geográficamente se encuentran las cuencas. En el sentido anterior vale la pena reflexionar sobre la ironía que esto anterior representa, ya que el resto de las provincias entregan sus producciones (OTRAS PRODUCCIONES) y NO pueden obtener regalía alguna por esa riqueza…

PRESTIDIGITACION PETROLERA

Mas allá de los orígenes o de la fundamentación este acto “de cuasi prestidigitación”, donde el elemento que desaparece es el combustible, acto de ilusionismo que reitero, resulta producirse con una frecuencia cada vez mayor.

Está claro que estos eventos de falta de combustible son como mínimo, utilizados por las Petroleras como advertencia sobre la necesidad de un aumento en los subsidios de los combustibles, o bien un aumento de los precios de venta (en el caso de que estos sean regulados por el gobierno de ocasión), en cualquier caso estamos hablando de una transferencia de renta con el mismo destino, las Empresas Petroleras, el origen es el subsidio del Estado o el bolsillo del conjunto de usuarios.

Esta Matriz de operación por la cual, las Petroleras fuerzan como agenda, su “renta económica” (restricción de oferta), impacta directamente sobre el usuario final, quien debe reducir su consumo, por ende la movilidad urbana y concomitantemente la Red Comercial (Estaciones de Servicio) que se ve desaprovisionada del elemento que nutre sus ventas (Combustibles líquidos).

Ante estos eventos de restricción de oferta de combustibles, si bien TODA la Red Comercial se ve desaprovisionada, MUY PARTICULARMENTE las estaciones de servicio que NO forman parte de una Red Comercial de una Petrolera (Estaciones Blancas), estas estaciones NO tienen el amparo de un contrato de provisión de combustibles, de manera tal que, si aun las que cuentan con ese compromiso de entrega de combustibles son desaprovisionadas, las que ni siquiera cuentan con esa seguridad están realmente muy complicadas.

SER O NO SER (parte de una Red Comercial)

Los contratos de provisión de combustibles, son en definitiva las “Banderas” de las Estaciones de Servicio, estas “Banderas” son otorgadas de forma absolutamente discrecional (selectiva) por las Petroleras para asegurarse un volumen de venta en determinada ubicación geográfica, ante esta descripción, resulta redundante señalar que los lugares menos importantes, más distantes, menos populares, más “invisibles”, son los lugares donde las Petroleras se han desentendido o desinteresado de una oferta que, inclusive asista los pequeños núcleos urbanos que comparten con estas Estaciones de Servicio la caracterización anterior, es decir… “LOS MISERABLES” (en el sentido que definió Víctor Hugo).

En este punto es interesante analizar la discrecionalidad con la que las Petroleras definen la Política de precios, muchas veces justificadas desde los costos logísticos pero esto representa en si mismo una falacia, un ejemplo podría verse en la ciudad de Freyre (Córdoba), donde los precios de los combustibles son mucho mas altos que en Córdoba Capital, desde San Lorenzo (localidad desde donde se provee el combustible) a Freyre hay MUCHO MENOS kilómetros que desde San Lorenzo a Córdoba Capital, en este caso quien regula el valor de mercado es la Petrolera YPF que al disponer de un Spot-Hub en Monte Cristo, obliga al resto de las Petroleras a mantener un precio similar al de la Petrolera Estatal, vemos como el criterio de la distancia se hace añicos. Sin embargo, naturalizamos Políticas distorsivas que implican precios mayores en lugares de menor relevancia, una matriz ridícula.

Vemos entonces como las Políticas de las Petroleras sobre la incorporación o NO de puntos de venta en determinadas ubicaciones geográficas, impacta directamente sobre la capacidad de sostener el arraigo social, ese arraigo que explica toda Política de Desarrollo de las “Economías Regionales”, inclusive este concepto participa activamente en la definición de Políticas Federales.

Considerando lo anterior y casi transitivamente, tenemos que las Estaciones de Servicio de gran venta, las ubicadas en lugares relevantes, son codiciadas por las Empresas Petroleras y estas Empresas compiten por posicionar sus banderas publicitarias en esos puntos importantes, en oposición a esto anterior, las Estaciones de Servicio poco importantes necesitan de una bandera para evitar su desaparición, de manera que son aceptadas casi “de favor” por las empresas Petroleras como integrantes de su red comercial, casi siempre por el hecho de sostener un SLOGAN referente a su “presencia regional”. Lo señalado es cruel, pero es la cruda realidad.

La NOVACION CONTRACTUAL

Vemos que para las Estaciones de Servicio “importantes”, el momento de la firma de un contrato de provisión, es EVENTUALMENTE el único momento de la relación comercial donde la Estación de Servicio puede conseguir alguna ventaja económica. Toda pretensión de ventaja en esta ventana temporal de la renovación contractual es siempre influenciada por el momento en el que esta se presenta, es decir, si en ese periodo hay faltante de combustible, la necesidad de contar con una bandera resulta tan gravitante que define la existencia comercial misma, por ende suaviza las condiciones requeridas por la Estación de Servicio y le permite a la Petrolera renovar un contrato sin ofrecer “nada a cambio”.

EL CAMINO DE LA VANIDAD

Ese evento donde el sujeto “Estación de Servicio” puede sacar algún provecho de su proveedor (Empresa Petrolera), es el que explica la imagen a veces “tan impactante” de las Estaciones de Servicio que pertenecen a un conjunto tal, que resultan dignas de la atención de las Petroleras.

Argentina tiene establecimientos modelos que son imposibles de entender en otras geografías del mundo donde inclusive, el precio del combustible se paga con una métrica diferente y NO existe el servicio de suministro o despacho a través de personal capacitado y costoso. Las Estaciones de Argentina tienen 90.000 playeros, eso significa que esa mano de obra supera a la empleada por otros sectores de la economía que dicen ser importantes y decisivos en nuestra economía.

Las “Estaciones Modelo” mencionadas, cuya imagen nada tiene que ver con el pobre resultado económico que surge de la venta minorista de combustible, pero representan en sí mismo todo lo que la MARCA quiere transmitir a sus clientes, lujo, brillo, opulencia, exuberancia, etc. pero que, reiterando conceptos, contrasta tremendamente con la realidad sectorial y social. En resumidas cuentas, se trata de UNA PRETENSIÓN VANIDOSA que por supuesto solo puede ser una mascarada, una pretensión sostenida por un pequeño puñado de comercios y que deja en el segundo subsuelo a aquellas PYMES que no pueden insertarse en ese conjunto minúsculo, luego… queda lanzada una competencia por exhibirse exitoso, como si el sector estaría estrictamente compuesto por empresas altamente rentables que pueden sostener una imagen propia del primer mundo, cuando en cambio somos PYMES con una renta que solo permite la subsistencia y conforme esta realidad, con el simple paso del tiempo los pasivos laborales y ambientales, van erosionando nuestra viabilidad.

LA ACTUALIDAD PANDEMICA – EL ABUSO

La actual crisis económica, que lleva ya varios años y que fue intensificada por las medidas adoptadas para enfrentar los contagios y las muertes, produjeron una implosión en el consumo en general y en la movilidad en particular, transitivamente nuestro Sector sufrió un deslome de ventas que nos sostiene en el dominio de los quebrantos.

En esta coyuntura que hoy va camino a su noveno mes de duración, se han producido un número importante (*) de vencimientos contractuales, en todas ellas y conforme la coyuntura, por estricta inacción de las autoridades que no han podido interpretar esta problemática, se han permitido a las Empresas Petroleras renovaciones contractual sin cargo oneroso y/o la desvinculación contractual de un numeroso conjunto de PYMES del grupo de las irrelevantes.

Resulta contradictorio el hecho de que, el Estado por un lado, resulta ofrecer un conjunto importante de acciones tendientes a contener el nivel de empleo, sosteniendo la existencia material de muchas PYMES y que en este Sector permita actos de franco abuso de parte de las Empresas Petroleras que, desvinculan Estaciones de Servicio, evitando seguir adelante con el compromiso de la provisión de combustibles o bien consiguieron renovaciones contractuales sin ninguna contraprestación al respecto, cuando todo esto podría ser resulto simplemente con una regulación de la Secretaria de Energía que postergue los vencimientos contractuales que se dieron o se darán durante este periodo, hasta pasado el impacto de la pandemia.

COROLARIO – UNA PROPUESTA

Desde esta columna cumplimos en plantear el problema del Sector PYME de las Estaciones de Servicio y su eventual posible solución, así mismo queremos enfatizar en que existe un conjunto enorme de Estaciones de Servicio sin el amparo de un contrato de provisión de combustibles (bandera Blanca) que representa un PROBLEMA GRAVÍSIMO, que atenta contra el desarrollo de un país Federal. Este viene siendo postergado en lo que refiere a su tratamiento, nuestro aporte la visualización.

 

* Los contratos tienen una duración máxima de 5 años (60 meses), luego aplicando una simple regla de tres, la cantidad de Contratos contenidos en este periodo definido por la pandemias es 9/60 (15% del total de los Contratos), la única suposición que se hace es que la distribución temporal de la firma de contratos es uniforme en el año.

 

 

 

Alejandro Di Palma

Octubre 2020

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