Círculo rojo: Milei se aferra a su programa económico mientras lo arrolla la realidad política

El Presidente diseña su hoja de ruta a largo plazo pero la permanencia de Adorni le contamina sus planes. ¿Por qué lo sostiene? ¿De Comodoro Py a Penal y Económico? El PRO le disputa la bandera a Bullrich. La senadora festejaba ayer su cumpleaños con Karina Milei como invitada estelar. El efecto derrame que no llega: sigue cayendo el empleo formal

La semana anterior, en un almuerzo reservado en Entre Ríos con el gobernador Rogelio Frigerio, Mauricio Macri había deslizado que no entendía por qué, con la macro y las cuentas públicas ordenadas, el riesgo país no bajaba a los niveles de su presidencia. Una semana después de esa inquietud privada del ex presidente, Standard and Poor’s (S&P) mejoró la calificación crediticia del país, las acciones argentinas se dispararon un 18% y el riesgo país alcanzó los 433 puntos básicos, el mínimo desde mayo del 2018. Antes de que asumiera Javier Milei, en noviembre del 2023, ese índice indispensable para el acceso a los mercados internacionales había llegado a 2.415.
No fue, sin embargo, la única noticia sobresaliente de la última semana. El jueves, en plena inauguración de la Copa del Mundo, el INDEC oficializó el índice de precios de mayo en torno al 2,1%, el más bajo en ocho meses -incluso por debajo de lo que estipulaban algunas consultoras privadas-, y se volvió a confirmar una desaceleración inflacionaria: el de junio podría ubicarse por debajo del 2%.
Luis Caputo, “Toto”, uno de los poquísimos funcionarios que se atrevió esta semana a destacar una serie de buenas noticias, ponderó en sus redes las exportaciones mineras del primer cuatrimestre -“récord histórico”, anunció-, y hasta se animó a chicanear cómo los medios no resaltaban con mayor énfasis la caída en la pobreza infantil, la más baja desde el 2018. Quienes lo frecuentan aseguran que el ministro de Economía ya tiene en su cabeza el calendario electoral del próximo año: tal vez por eso se dedique semanalmente a subir al ring a Axel Kicillof, y quizá en esa lógica se inscriba la decisión de habilitar -y reconocer- una recomposición salarial de los sueldos universitarios, firmada a mediados de semana mientras se espera que resuelva la Justicia, y otorgarle tarifa cero en el transporte público a los discapacitados.
Milei se aferra a esos datos de la economía para el diseño de un programa económico audaz y ambicioso, con un fuerte sesgo ideológico y ejecutado por Caputo y su equipo, que se complementa con una batería de desregulaciones desplegadas por Federico Sturzenegger y una serie de iniciativas repletas de polémica que llevan en simultáneo el sello de Santiago Caputo, vinculadas con las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y el manejo de los datos: hay que mirar al asesor estrella del presidente para entender el desembarco en el país de Peter Thiel, cofundador de PayPal y director de Palantir, que se instaló en una casona de Barrio Parque, en la ciudad de Buenos Aires. A principios de mes, el Presidente levantó un enorme revuelo tras la publicación de un artículo en el reconocido diario británico Financial Times en el que defendió la modificación de la Ley de Sociedades, y promovió la creación de un régimen jurídico sin regulación para el despliegue de la inteligencia artificial, según los especialistas, una iniciativa muy polémica con la que Argentina cedería su soberanía de datos.


La semana pasada, en paralelo al debate por el régimen del Súper Rigi enviado por el Ejecutivo que contempla enormes beneficios fiscales e impositivos similares al RIGI pero para inversiones en IA, biotecnología o infraestructura digital, cuestionados por la oposición, en Diputados se empezó a discutir la Ley de Lobby impulsada por la Casa Rosada. Todo tiene que ver con todo: el jueves, 190 organizaciones, entre ellas el CELS y Poder Ciudadano, que expusieron en el Parlamento, alertaron por la amenaza a la participación ciudadana y el control del Estado a la sociedad civil. De aprobarse el proyecto, del que fuentes oficiales adjudicaron un creciente atención por parte del asesor presidencial, se equipararía el cabildeo de una empresa detrás de un determinado interés al de cualquier tipo de organización que promueva o represente intereses colectivos o sociales. Con ese criterio, Juan Carlos Blumberg habría sido un lobista y sus movimientos se habrían monitoreado oficialmente en el 2004 cuando reclamó y consiguió penas más duras por parte del Congreso tras el secuestro y asesinato de su hijo Axel.
La consultora 1816 publicó recientemente un informe en el que destaca que en el primer cuatrimestre del año la energía y la minería generaron casi la misma cantidad de divisas que el agro, una oferta neta de alrededor de USD8.150 millones según el Banco Central. Exultante, en un canal de streaming, el ministro Sturzenegger llegó a decir exageradamente en la semana que en los próximos años Neuquén va a recibir una migración interna excepcional que calculó en torno al millón y medio de personas, y menos de un millón para provincias como San Juan por la proliferación de proyectos mineros y del oil & gas, los sectores más beneficiados por las políticas fiscales del gobierno. Existe, en ese sentido, un grupo de empresarios volcados a la compra de activos y empresas del rubro: “La Argentina está barata”, repiten.

Milei defiende ese modelo a larguísimo plazo, convencido de lo que publicó el BCRA en un informe presentado por su vicepresidente, Vladimir Werning, que abundó en que habrá indefectiblemente un proceso de derrame desde sectores “naturalmente ganadores”, como los mencionados, hacia los más rezagados. “El eslabonamiento con otros sectores contribuirá a la creación de oportunidades de empleo”, destacó.
Hasta ahora, ese proceso teórico de derrame no se cristalizó en los datos, más bien lo contrario. Fue el economista Ricardo Arriazu, muy escuchado por el círculo rojo, el que lo puso en palabras: “Nunca vi un sistema en el que sobran divisas y falta empleo”, diagnosticó. “Es así, nunca vimos algo parecido”, reconoció a esta sección un empresario del sector energético que en los últimos meses adquirió activos de empresas locales pero que acaba de echar 150 empleados.
“El Gobierno va en una locomotora a 200 kilómetros por hora, y no tiene previsto frenar. El problema es como anexar algún vagón a ese tren y que no sea solo una locomotora de los sectores más favorecidos por este modelo”, describió el director de un think tank que aboga por políticas públicas, y que trabaja en un estudio, pedido por una multinacional, para entender cuánto trabajo local va a demandar en un rubro específico el boom del petróleo.
El último informe publicado por el CEPA corrobora, y agrava, los dichos de Arriazu: en los últimos 10 meses se perdieron 112.034 empleos registrados del sector privado y el crecimiento de febrero, de 1.702 puestos formales, quedó opacado por la caída de marzo, cuando se destruyeron 7.603 empleos registrados. Entre noviembre del 2023 y marzo de este año, ya se perdieron 216.643 empleos formales, y proliferaron, por el contrario, los cuentapropistas. Según el INDEC, en abril volvió a caer la industria en un 2,1% respecto al mes anterior, y 2,8% en la variación interanual. Según el Instituto de Estadísticas y Censos porteño, los locales comerciales desocupados o sin actividad llegaron a su nivel más alto de los últimos cuatro años por la caída de las ventas y el precio de los alquileres.
La caída en la actividad, que contrasta con esos sectores dorados que dinamizan la economía libertaria, son un motor de la generación de divisas pero tienen baja incidencia en la creación de empleo genuino, ofrece una realidad que preocupa puertas adentro del Gobierno. Y contrasta con el diseño del programa que Milei defiende a rajatabla, más allá de las urgencias cotidianas.
Sin embargo, dentro de esas urgencias hay una que se adueñó de la agenda pública, que opacó las buenas noticias de la última semana y que corroen a diario, desde hace tres meses, la credibilidad del relato oficial. Una crisis política que, junto a la feroz interna palaciega entre Karina Milei y Caputo, y las irreverencias de Patricia Bullrich, tornaron irrespirable el aire del proyecto libertario: la permanencia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete.
Todos contra Milei. “Fingir demencia mientras podamos, ese es el plan”, sintetizó una fuente oficial el viernes, 36 horas después de la paupérrima justificación del ministro coordinador en la entrevista del miércoles por la noche en la que intentó justificar su incremento patrimonial con el supuesto ahorro, en negro, de USD506.000 en criptomonedas, y la adhesión junto a su mujer, Bettina Angeletti, al Régimen Simplificado de Ganancias, previsto en la Ley de Inocencia Fiscal.

La explicación descolocó al Gabinete: están hartos de suspender notas, cancelar apariciones y que los anuncios que en otro contexto ayudarían a retomar la agenda pública no puedan ser capitalizados.
El inicio de la Copa del Mundo no disimuló ni un poco el escándalo. Si hasta ahora Adorni se había popularizado negativamente por la instalación de una cascada, la asociación de su figura con un pendrive con cientos de miles de dólares en criptomonedas terminó por convertirlo en un meme. Pero a diferencia de su anterior presentación, cuando se peleó con los periodistas o, peor aún, cuando arrastró al Presidente, su hermana Karina y todo el Gabinete al Congreso para su primera exposición en Diputados, a fines de abril, en la que negó cualquier tipo de “ocultación” en sus declaraciones juradas, esta vez no hubo ni un solo apoyo de peso. Nadie quiere quedar asociado a él. Apenas un posteo del funcionario Santiago Oria, que no tiene peso en la estructura interna, y un tímido reposteo por parte de Milei. Fin.
Desde ese momento, los pedidos internos y externos, públicos y privados, por parte de funcionarios, dirigentes, aliados, empresarios y legisladores opositores para que Adorni deje su cargo se volvieron incesantes
No sorprendió, en esa lista, un nuevo desmarque por parte de la jefa del bloque de LLA en el Senado, que calificó como una “omisión ética” y no un “error”, como planteó el jefe de Gabinete, el ahorro en negro. Hace rato que Bullrich decidió diferenciarse del resto de los principales dirigentes libertarios y, en especial, de los hermanos Milei, en la postura pública en torno al ministro coordinador. La sorpresa, por el contrario, llegó de manos de Macri y del PRO, que en menos de 24 horas publicó dos comunicados en redes: en el segundo, el del viernes, le pidió directamente al “presidente” que “defienda al cambio y no a Adorni”.
La presión cada vez más fuerte del partido amarillo tiene doble lectura: no dejar que Bullrich se apropie sola de los votos del electorado de centroderecha que está espantado de Adorni y del estilo de liderazgo de Milei -a propósito, ¿es cierto que la senadora le escribió a Macri a su celular y el ex presidente no le respondió?-, y evitar que se llegue al Congreso con los pedidos de mociones de censura que se acumularon esta semana para correr de su cargo al jefe de ministros, una herramienta contemplada en el artículo 101 de la Constitución que el PRO no tiene previsto forzar.

“No tenemos posición tomada respecto de qué hacer, lo vamos a decidir en el transcurso del fin de semana con el radicalismo, que a su vez tiene que consultar con sus gobernadores”, explicaron ayer cerca de Cristian Ritondo. Completaron: “Si fuera por Mauricio… pero no quiere aparecer con el kirchnerismo llevándose puesto a un funcionario de Milei”.
Fuentes parlamentarias vinculadas con los gobernadores resaltaron que, al menos hasta el viernes, todavía eran pesimistas en torno a conseguir el quórum para habilitar una sesión que habilite un camino para destituir al jefe de Gabinete.
En las últimas horas, la pregunta más instalada puertas adentro del Gobierno, también del sistema político, ya no era hasta cuándo el Presidente y su hermana tendrían previsto sostener a Adorni, sino el por qué de esa decisión. Son cada vez más las voces que dan cuenta de que el Presidente quedó, tras la inesperada justificación de Adorni sobre su fortuna, más aislado en esa determinación. Algo similar ocurrió el año pasado, con José Luis Espert, cuya renuncia como cabeza de lista era solicitada por todos. En este caso, en especial, tras la aparición de dos videos, uno del 2020 y otro del 2022, en los que el propio jefe de Gabinete reconoció, en charlas virtuales, su inexperiencia en el negocio de las criptomonedas con las que, según él, amasó más de USD 500.000 entre el 2014 y el 2018. Nadie resiste el archivo.
En ese contexto, el equipo legal del funcionario privilegió la causa por la que está imputado en Comodoro Py, por enriquecimiento ilícito, un delito complejo en el que se invierte la carga de la prueba, es decir, el investigado debe demostrar que se enriqueció de manera lícita. No pareciera ser el caso de Adorni. Por el contrario, el ministro optó por reconocer públicamente que no había declarado durante años esa supuesta fortuna en criptomonedas para tratar de canjear el delito por el que se lo investiga por el de evasión, y que la causa se traslade a Penal y Económico, un fuero con otra dinámica incluso hasta por el detalle de la presencia física y permanente de los medios de comunicación, que tienen base en Comodoro Py 2002, y el perfil de los jueces que tramitan los expedientes.
El jueves, tras la reunión de la mesa política que expuso las diferencias entre Bullrich y Adorni, fue la hermana del Presidente la que difundió la imagen del encuentro. Todas las veces anteriores había sido, en general, el jefe de ministros el encargado de publicar la imagen, e incluso era él quién solía ponerse en el centro de la escena. Esta vez se ubicó a un costado. En el medio, la jefa del bloque oficialista en el Senado soplaba una vela por su cumpleaños, mientras la Secretaria General sonreía y le dedicaba palabras de agasajo por la ocasión.
Una verdadera puesta en escena si se tiene en cuenta la desconfianza que existe entre ambas: las dos saben que se necesitan, pero también son conscientes de que la traición está a la vuelta de la esquina.

Anoche, la hermanísima era, hasta el cierre de esta nota, una de las invitadas principales al festejo que Bullrich había organizado en un salón cerca del Congreso. “El Jefe” había confirmado su asistencia. Fingir demencia. De eso se trata.


