El Gobierno busca ordenar la interna antes de la llegada del Papa
Después de varios días atravesados por la tensión con Brasil y el operativo que permitió la salida de Flávio Bolsonaro, la Casa Rosada intenta volver a la agenda local para llegar más ordenada a la visita de León XIV, que será del 8 al 11 de noviembre, y sancionar leyes antes de que termine el período ordinario de sesiones, el 30 de noviembre. La mesa política, que no se reunió esta semana, podría volver a convocarse el martes, y sería el primer encuentro presencial entre Karina Milei y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich. La senadora, que dijo estar preparada para ser presidente y que “hay que saber esperar el momento”, se diferenció de Javier Milei en la reacción por las elecciones en Brasil y fue de las pocas voces libertarias que pidió reconocer el triunfo de Lula. Faltó a la última reunión de Gabinete; Milei evita confrontarla y sostiene que sus opiniones son personales y que “los liberales no son manada”.
La eliminación o suspensión de las PASO sigue sin resolverse: Bullrich todavía no tiene los votos en el Senado y la cúpula libertaria no coincide sobre los tiempos. Mientras algunos funcionarios reclaman acordar cuanto antes con los gobernadores, cerca de Karina Milei creen que no es momento de concesiones porque nada garantiza que las provincias mantengan su apoyo si el Gobierno se complica. El PRO tampoco dio garantías sobre el Presupuesto 2027: pide cambios tributarios, reglas de transparencia para las concesiones viales, prórroga de la promoción automotriz y de autopartes, bajar el IVA de los huevos de 21% a 10,5% y, sobre todo, que se incluya la coparticipación de 1,55% para la Ciudad y el pago de una deuda acumulada de $628.196 millones.
El calendario también aprieta: varios legisladores viajarán a Washington por las elecciones de medio término de Estados Unidos, la visita del Papa frenará la actividad en ambas cámaras, y el Presidente viajará a Madrid para la XXX Cumbre Iberoamericana, el 4 y 5 de noviembre, donde se cruzará con Pedro Sánchez, mientras que Lula enviará a su canciller Mauro Vieira. En la Casa Rosada esperan que el Papa dé un mensaje general sobre paz y exclusión, sin cuestionamientos directos al Gobierno, en un contexto de críticas de la Iglesia por la pobreza y las políticas de discapacidad.



