La Justicia rechazó la quiebra de Pandanés y ordenó un salvataje, diez días después del cierre de sus 25 locales
La cadena de panaderías Pandanés pidió la quiebra después de cerrar sus 25 sucursales porteñas y despedir a unos 150 empleados, que se enteraron de madrugada por WhatsApp. La empresa había alegado una caída sostenida del consumo, el sobredimensionamiento de su estructura y el aumento constante de los costos. El juez Pablo Frick, a cargo del Juzgado Comercial N°15, rechazó el pedido y ordenó iniciar un procedimiento de salvataje empresario, previsto en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras, que según el magistrado debe agotarse antes de avanzar hacia la quiebra cuando se cumplen los requisitos legales. La compañía ubicó el inicio de su cesación de pagos en octubre de 2025 y había acumulado cheques rechazados por unos $58 millones.
La sindicatura advirtió además que Pandanés no acreditó el pago de aportes y contribuciones a la obra social, la ART y el seguro de vida de sus empleados entre marzo y julio de 2026, y la intimó a regularizar. Los trabajadores denuncian que no pueden retirar sus pertenencias porque se cambiaron las cerraduras de los locales y que la empresa no responde a sus comunicaciones. El gremio UPPA señaló que a los despedidos solo les queda iniciar reclamos individuales para cobrar sus indemnizaciones.
El caso se da en un sector golpeado: según la Cámara de Industriales Panaderos, las ventas de pan tradicional cayeron entre 50% y 60% y las de facturas y pastelería hasta 80%. Con el salvataje, la empresa tendrá una instancia para buscar una alternativa que evite la liquidación, aunque el futuro de los puestos de trabajo sigue sin definirse.


