Procesaron con prisión preventiva a la presunta viuda negra acusada de asesinar al socio de Martín Menem

La Justicia ordenó un millonario embargo de los bienes de Anabela Sabrina Olmedo, acusada del homicidio y robo de Daniel Antonio Osorio Peñaloza

l Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 40 dictó el procesamiento y la prisión preventiva de Anabela Sabrina Olmedo (33), la presunta viuda negra acusada de haber asesinado a Daniel Antonio Osorio Peñaloza el último 6 de junio. La imputada enfrenta cargos por homicidio “criminis causae”, es decir, matar para facilitar otro delito –en este caso, robo– y robo agravado.
Osorio Peñaloza, gerente general de GENTECH y socio cercano de Martín Menem, fue hallado sin vida en su departamento ubicado sobre la avenida Díaz Vélez, en el barrio porteño de Caballito. Las pericias médicas y forenses determinaron que murió a raíz de congestión y edema pulmonar y encefálico, estado que, según la investigación, habría sido provocado por la ingesta de clonazepam suministrado de manera clandestina.
De acuerdo a la resolución, a la que tuvo acceso Infobae, la investigación concluyó, a partir de pericias toxicológicas y cámaras de seguridad, que Olmedo fue la última persona que estuvo con la víctima entre las 7:39 y 8:42 de la mañana del día de su muerte. Los videos muestran cómo la imputada ingresó al edificio junto a Osorio Peñaloza y se retiró sola, con llaves en sus manos y una bolsa que no llevaba al ingresar. Al poco tiempo, amigos preocupados por la falta de respuesta del directivo descubrieron su cuerpo.
Según la reconstrucción judicial, Olmedo suministró a la víctima una sustancia hipnótica en su bebida con el fin de anular su voluntad y facilitar el desapoderamiento de sus bienes: las llaves, y una caja fuerte que contenía entre 30.000 y 60.000 dólares. La autopsia confirmó la presencia de clonazepam y descartó intervención de terceros.

Fuentes del expediente indican que Olmedo no poseía conocimientos médicos para administrar dicha sustancia con seguridad, lo que para la Justicia incrementó el grado de desprecio por la vida de la víctima. Además, la causa suma agravantes debido a la existencia de al menos dos causas más en trámite contra la imputada por hechos similares.

La jueza Paula Verónica González consideró que la prisión preventiva resultaba imprescindible ante la gravedad del delito y los riesgos procesales: peligro de fuga, débil arraigo y posibilidad de entorpecimiento de la investigación. Si bien Olmedo no tiene condenas penales previas, sí enfrenta otras acusaciones recientes por delitos contra la propiedad y al momento de su detención intentó deshacerse de evidencia, según constataron los efectivos de la Policía de la Ciudad
El Juzgado evaluó que el domicilio de la imputada era inestable, con mudanzas frecuentes y dificultades para notificarla, lo que configura un riesgo relevante de que evada la Justicia si se le otorgara la libertad.
Junto a la prisión preventiva, la magistrada ordenó el embargo de los bienes de Olmedo por 50 millones de pesos, con el propósito de cubrir posibles indemnizaciones civiles y costas procesales.

El caso ha causado impacto en la escena política y empresarial, dada la cercanía de la víctima con Martín Menem, quien se comunicó activamente con los allegados de Osorio Peñaloza durante el fin de semana en que se produjo el crimen.
Mientras avanza la causa y se completan nuevas pruebas forenses, Olmedo permanecerá detenida a la espera del juicio oral por homicidio “criminis causae” y robo agravado, enfrentando una de las penas más graves del Código Penal argentino.
La detención de Olmedo
El pasado lunes 15 de junio, agentes de la Policía de la Ciudad detuvieron a Olmedo por ser la principal sospechosa de haber cometido el crimen del empresario venezolano Osorio Peñaloza, directivo de GenTech Argentina que fue encontrado muerto en su departamento.
La captura fue realizada por efectivos de la División Homicidios en la localidad bonaerense de José C. Paz, tras una investigación encabezada por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 22 y el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 40.
De acuerdo con fuentes con acceso al expediente, la mujer fue identificada la semana pasada a partir del análisis de cámaras de seguridad, pero permaneció prófuga mientras los investigadores avanzaban en distintas tareas para determinar su ubicación y concretar su arresto.
La detención se produjo una semana después de que trascendiera la muerte del empresario. Desde las primeras horas de la investigación, los detectives analizaron la posibilidad de que Osorio Peñaloza hubiera sido víctima de una “viuda negra”, una hipótesis que este medio reveló el mismo día en que se conoció el caso y que, con el avance de las medidas judiciales, se consolidó como la principal línea investigativa.
Osorio Peñaloza tenía 46 años, era ciudadano venezolano y se desempeñaba como gerente de GenTech Argentina, la compañía tecnológica fundada años atrás por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Además de mantener una relación profesional, el ejecutivo era amigo personal del dirigente riojano.
El cuerpo fue encontrado el domingo 8 de junio en el departamento que ocupaba sobre la avenida Díaz Vélez al 5500. El hallazgo ocurrió luego de que allegados y familiares manifestaran preocupación por la falta de contacto con el empresario y solicitaran verificar qué había sucedido.
Desde ese momento, la investigación avanzó sobre una reconstrucción detallada de sus últimas horas de vida. Los detectives analizaron registros telefónicos, testimonios y una importante cantidad de imágenes captadas por cámaras de seguridad públicas y privadas.
El análisis de cámaras que llevó a la sospechosa
La clave de la investigación estuvo en el análisis de las cámaras de seguridad del edificio y de los alrededores. Fuentes con acceso al expediente indicaron que los detectives de la División Homicidios de la Policía porteña reconstruyeron que Osorio Peñaloza ingresó a la mañana temprano del sábado a su departamento. Y estaba acompañado por una mujer.
Las imágenes registraron a ambos al entrar al edificio de la avenida Díaz Vélez. La mujer llevaba una gorra y quedó filmada por distintos dispositivos de seguridad instalados tanto en el acceso como en sectores internos del inmueble.
Horas más tarde, las cámaras volvieron a captar a la misma persona. Esta vez aparecía sola. De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores, la mujer abandonó el edificio sin compañía y utilizó la llave para salir de la propiedad.
Ese detalle llamó especialmente la atención de los detectives y se convirtió en uno de los principales elementos de análisis del expediente. A partir de esas imágenes y de otras medidas complementarias, los investigadores identificaron a la sospechosa.


